En esta sociedad frenética en la que vivimos, da la sensación de que necesitamos dosis de recompensa que nos sacie nuestras ansias de placer.
La dopamina es un neurotransmisor del sistema central y corresponde al centro del placer del cerebro. Regula, entre otras diferentes funciones, la motivación y el placer.
Necesitamos o, quizá, mejor dicho, nos han inculcado la multi estimulación ya sea en forma de comida rápida, bebidas saciantes, la televisión, el alcohol, los videojuegos, el sexo, las drogas, las redes sociales, las compras, las apuestas y el juego… Nos hemos convertido en adictos en busca de nuestra dosis de dopamina.
Hoy en día, nos cuesta mucho estar sin hacer nada. El silencio se ha convertido un valor en sí mismo, ya que estamos acostumbrados a vivir con ruido y tareas múltiples.
Nos sentimos muy incomodos en silencio, sin estar estimulado y eso nos genera angustia. Como por ejemplo la angustia de ver a nuestro hijo un día sin la playstation o el móvil. En ese momento le viene el mono por no poder seguir consumiendo su «droga» favorita.
El mero paso del tiempo es angustioso y tenemos que colmarlo como sea, pero de manera estimulante y efímera. Tendemos a rechazar lo negativo y a estar solos, a pensar, a hacer pausas. Toda calma eso es un estorbo para una sociedad adictiva.
La dopamina no entiende de silencios. El problema es que estamos creando personas adictas, incapaces de reflexionar, que siguen el discurrir histérico de nuestro día a día sin pararse a pensar quienes son y a donde van.
El grado de ansiedad que provoca esta sobre estimulación va en aumento. Cada vez los contenidos ya sea de televisión o de cualquier otra cosa están pensado para provocar una estimulación inmediata para saciar nuestra sed. Sexo, violencia, muerte, rebajas sin cesar, juegos a todas horas…todo es valido y si puede ser, las 24horas para evitar sufrir el mono.
Una de las cosas que creo se debería hacer es una especie de ayuno de dopamina en el que pongamos en práctica la desconexión. Por ejemplo, apagar el móvil todo un día e irnos a pasar el día a la naturaleza. Otra medida, podría ser dejar el alcohol o desconectar la play durante un tiempo y escuchar que sensaciones nos provoca.
El cambio de hábitos tóxicos a saludables nos va a ayudar a ir dejando atrás nuestra ansia desmedida de dopamina. Pero para ello debemos primero darnos cuenta del problema y querer transformar esa realidad. Siempre se está a tiempo.
