En 2021, más de 50 millones de trabajadores norteamericanos renunciaron a su trabajo. Alrededor de 4 millones al mes. Esta situación es un fenómeno insólito en Estados Unidos, antes, que se conoce como la Gran Renuncia. No es casual que ésta se produjera a raíz de la pandemia del COVID.
Los dos años de shock provocados por la pandemia han hecho cambiar la mentalidad de mucha gente. El mañana parece incierto, la salud cobra más importancia, el teletrabajo, conciliar vida persona y laboral, las pocas vacaciones, pueden estar entre las distintas razones o todas juntas.
Las prioridades han cambiado, y aunque es un fenómeno americano, ha empezado a llegar a España a cuentagotas. Después de todo lo ocurrido, no tenemos ya el cuerpo para aguantar más riesgos.
Parece que el COVID esta controlado, pero ahora tenemos una guerra y una crisis energética en ciernes. Visto el panorama, no me extraña que mucha gente piense si vale la pena entregar la mayoría de sus horas a trabajos que les aburren y donde no pueden aportar lo mejor de sí mismos. La rutina, las largas horas en la oficina, los cientos de reuniones inútiles, la falta de productividad, entre otros muchos motivos, hacen que te preguntes. ¿Habrá otra cosa para mí?
Claro que la hay, el problema es que en España pensamos que el trabajo es seguro y para siempre cuando no lo tenemos, y cambiar, cuesta mucho. El teletrabajo es una apuesta para aquellos que quieren trabajar a nivel global, pero con una mejor calidad de vida. Del mismo modo, emprender “part time” ya es posible desde un ordenador. Nuevas maneras de generar nuevas fuentes de ingreso para priorizar tu vida y la de los tuyos.
Cesare Pavese hablo del “Oficio de la vida” como si después de las horas de trabajo nos quedara el trabajo de vivir la vida que nos queda. La vida no se tiene que ganar, porque la vida ya la tienes ganada.
La cuestión estriba en si queremos cambiar nuestra realidad o crear una nueva adaptada a nuestras prioridades.
Estados Unidos no es España a nivel laboral. Si bien en América la rotación es mayor, se habla de pleno empleo, también, o por ello, la cobertura es mucho menor. Asimismo, tienen una tolerancia al riesgo a emprender mucho mayor que en España, donde la seguridad del trabajo es lo más importante.
La pandemia ha demostrado que pocas cosas son seguras, pero mas lo son si están diversificadas. Muchos de los que renunciaron pusieron los huevos en distintos cestos, para que cuando vengan nuevos episodios apocalípticos estén un poco más preparados.
Empieza a llenar tus cestos.
Gracias #MarcoDiAngelis
