Cuando pienso en el significado de la palabra vocación me surge la imagen de una llama intensa, viva, que no deja de dar calor y que nos recuerda el propósito de vida o el porqué de nuestro camino.

Si hay dos llamas, dos vocaciones en peligro de extinción hoy en día en España, son la de profesor de escuela y la de profesional de la salud/médico. Siento desde que, desde hace tiempo, incluso antes de la pandemia, son profesiones que han ido perdiendo el valor del oficio y del aporte a los demás.

Siento que su labor se ha cosificado, se ha vuelto un trámite y su uso se ha pervertido.

Cuando la sociedad de manera indirecta y pasiva, y los políticos/administraciones, de manera activa y directa, permiten la desvalorización de educadores y sanadores, es que estamos un poco perdidos.

Como dijo el filósofo Escohotado, un país es rico porque tiene educación, no porque tiene materias primas. Ésto último es justo de lo que carece nuestro país.

La educación debiera ser nuestra carta de presentación al mundo, pero cuando precarizamos la labor del docente, es muy difícil que, sólo con vocación, podamos extraer su mejor versión en beneficio de los estudiantes.

La vocación es un fenómeno intrínseco en el educador, pero no inagotable. Se tiene que incentivar, cuidar, alimentar y expandir, y eso se hace con muy buenos sueldos y recursos. De esta manera, podríamos tener y exigir profesores mucho más formados y sabios para que pudieran dar luz a más estudiantes. En eso los países escadinavos nos llevan cierta ventaja.

Lo mismo sucede en la salud. La vocación no es eterna, se desgasta si no se cuida. Seguro que sigue habiendo estudiantes que quieran estudiar medicina, pero también es muy posible que la quieran ejercer en otros países.

Los sueldos en la sanidad pública, junto con la falta de recursos, la saturación de pacientes y demás precariedades hacen de su labor un ejercicio de masoquismo diario. El sistema está rebosado. Sólo hace falta pasearse por un hospital para darse cuenta de que las cosas tienen que cambiar.

En la privada, las mutuas hacen su agosto a costa de los profesionales de la salud con tarifas ridículas. Se industrializa la visita al médico. El médico es un elemento más de la cadena, que va a mil revoluciones, para poder absorber a la cantidad de pacientes. El médico en cualquiera de los dos sistemas, dejando de lado los puramente privados, la calidad de la asistencia es necesariamente baja porque no hay tiempo.

Estamos en una época de grandes cambios y transformaciones. En estas dos profesiones tiene que haber una revolución y repensar el modelo de asistencia y de enseñanza que queremos. Y sobre todo, para volver a colocar en el lugar que se merecen a todos estos profesionales. Los aplausos en los balcones fueron bonitos mientras duraron, pero sólo los gestos no dignifican.

 

Ilustración: Andrés Rábago, El Roto

Hace poco leí una noticia que decía que más de 2,5 millones de personas consumen psicofármacos a diario en nuestro país. En 2021, la venta de antidepresivos y ansiolíticos creció un 6 y un 4% respectivamente.

No sé por qué, pero no me extraña visto el ritmo de locos que llevamos.

El filósofo coreano Han califica la sociedad actual como de rendimiento como contraposición a la sociedad disciplinaria que había en la era industrial.

En la época digital o postmoderna lo que cuenta es el rendimiento, cueste lo que cueste. El trabajo ha totalizado todos los ámbitos de nuestra vida. Lo llevamos con nosotros a nuestra casa, a nuestra cama, a nuestras vacaciones.

El tiempo de trabajo es ilimitado y omnipresente. El resto del tiempo que nos queda es para vivir. Lo llaman la totalización o absolutización del trabajo.

Dice Han que ahora el hombre lucha contra un exceso de positividad. El no o lo prohibido de la sociedad pasada ha sido sustituido por el sí se puede. “Yes we can” como diría Obama es el lema actual. No hay límite. Además se desregulan muchas cosas que antes estaban prohibidas con lo que uno tiene la sensación de que la libertad es cada vez mayor. No hay mas limite que el que tú te quieras imponer.

Todo fluye, a velocidad de vértigo, todo es consumo y multi-tasking. La producción no puede parar para poder alimentar este deseo de novedad, de coleccionar, consumir.

Dicen que el «animal laborans” de hoy no es el super hombre del que nos hablaba Nietzsche, pero el ultimo hombre, el hombre flexible. Incapaz de decir no, donde su foco es seguir produciendo para poder alcanzar el reconocimiento. Se autoexplota de tal manera que no vive, o mejor dicho es un muerto viviente. Como no llega a alcanzar el nivel que se autoexige y que se espera de él, se frustra, se agota, se deprime y deja de vivir.

Se olvida del tiempo. No disfruta, se olvida de conectar con su niño interior. Todo es un mero trámite porque el foco está en el rendimiento. Las relaciones ya sean de amistad o de pareja son efímeras, o hay incluso gente que las rechaza, por que no tienen tiempo y las apartan de su vida laboral.

Su obsesión por seguir produciendo es tal que, aunque caiga enfermo, es capaz de parchear su dolor con los fármacos más potentes. Parches que la industria farmacéutica nos aporta para seguir rindiendo. El ahora es lo que cuenta. Nos parcheamos también a través de las redes sociales que nos sirven para maquillar nuestra realidad.

Estamos en la época de la sobreexcitación y la espasticidad. Estamos tan tensionados que nos olvidamos del yo consciente para vivir en una idealización de nuestra vida. Han habla del “yo ideal” para decir que vivimos con la sensación de somos capaces de todo. No hay nada que nos pueda separar de nuestro sueno por nulas capacidades que tengamos.

Distorsionamos lo que es real de lo irreal. Lo virtual está tan presente que ya nos sabemos qué es verdad y qué es artificial. Según un estudio reciente, los bots representan entre un 21% y un 29% de todo el contenido de Twitter que se genera en Estados Unidos, y con intención bastante dudosa.

Somos libres y esclavos a la vez. Nos autoimponemos el no parar, pero cuando vemos que no logramos lo que buscamos, la decepción es patológica. La depresión y el agotamiento físico son el pan nuestro de cada día.

Curioso círculo vicioso en el que la sociedad dicha moderna se encuentra atrapada. No es de extrañar que cuando te despiden, tu mundo se paraliza. Tu tiempo no fluye rápidamente, no sabes que hacer sin producir y tu sensación de abandono es mayúsculo. La sociedad no tiene tiempo para ti. Si tienes 50 o más, ya no eres nuevo. Para el sistema ya no rindes como antes.

Somos la sociedad del ruido, del consumo irrefrenable, del narcisismo digital, de la pasividad, de la glotonería refinada y de los parches contra el dolor.

Pero también somos la sociedad de gente con ganas de cambio. La pandemia nos ha servido de catarsis para dejar atrás como estábamos viviendo o mejor dicho mal viviendo. La gente ha empezado a replantearse la maneja de trabajar, a valorar su tiempo, a vivir en un entorno saludable y a cuidarse por dentro.

¿Es acaso el principio del fin de la sociedad del rendimiento? La gran renuncia al trabajo en Estados Unidos, el impulso de la agricultura regenerativa, el impacto positivo neto en las empresas o el refuerzo de las humanidades para hacer frente a la digitalización son algunos de los cambios que veremos en próximas décadas. A diferencia de Han, yo soy optimista porque el ser humano es capaz de cambiar su realidad.

El cambio empieza por uno. Es importante la toma de conciencia de cómo estamos viviendo y cómo queremos vivir los últimos 30 años de nuestra vida.

¿Cuáles son tus prioridades, qué no esas haciendo que te gustaría hacer, qué puedes hacer para retomar mi “yo real” y las riendas de tu vida?

 

Ilustración: Simon Prades (simon_prades)

 

 

 

Asia, y en particular Japón, siempre ha sido un pozo de sabiduría.

Ya en los años 50, un ejecutivo japonés de la empresa Toyota, Masaki Imai, ideó un proceso de mejora continua en la empresa al que llamó Kaizen.

Esta palabra se divide en japonés en 2 kanjis, 2 significados. “Kai” significa cambio y “zen” se traduce como “bueno”.

Se trataba de que entre todos los empleados de la empresa se revisaran los distintos procesos, encontraran problemas que resolver y pensaran en mejoras.

Pero estas revisiones debían traducirse en mejoras continuas de la empresa, por pequeñas que estas fueran.

Cada 1% de las mejoras continuas y diarias tendrían un impacto muy importante a final de los distintos periodos.

Lo bueno de este llamado efecto “kaizen” es que este método de mejora continua es aplicable a todos los ámbitos, no sólo en la empresa, pero tanto en la vida familiar como personal.

En el ideario de esta filosofía se contemplaban una serie de principios básicos.

Uno era que todo punto de partida requería reconocer su necesidad y, por lo tanto, reconocer que el problema desde un punto de vista realista y crítico. El camino de la mejora es continuo, nunca se termina. Cuando logras una, ves las siguientes y así sucesivamente.

Otro de los principios que mas me gustan y que es muy necesario, es que busques la sabiduría de varias personas más que el de una sola. Pero no esperes una solución perfecta, porque no la hay. Lo peor es no actuar y paralizar la acción.

Además, se señala que la mejora aunque sea pequeña tiene que ser continua. Esta necesidad de mejora está ligada a un espíritu sano de ambición por hacer las cosas mejor, por cambiar, por no acomodarse.

Por último, se incluyó la regla de los 5 por qué como herramienta para llegar a la causa raíz de los problemas.

Las ganas de mejorar, de intentar cambiar aquello que no nos gusta es lo que podemos controlar. Si nos centramos en como mejorar el proceso, obtendremos mejoras que cambiaran nuestra realidad. Desapégate del resultado.

Prueba con pequeños cambios, reconoce tus mejoras, rodéate de gente experta y sigue el camino que te has marcado, obviando aquellos obstáculos que son externos a tí y que no puedes controlar.

 

 

 

En 2021, más de 50 millones de trabajadores norteamericanos renunciaron a su trabajo. Alrededor de 4 millones al mes. Esta situación es un fenómeno insólito en Estados Unidos, antes, que se conoce como la Gran Renuncia. No es casual que ésta se produjera a raíz de la pandemia del COVID.

Los dos años de shock provocados por la pandemia han hecho cambiar la mentalidad de mucha gente. El mañana parece incierto, la salud cobra más importancia, el teletrabajo, conciliar vida persona y laboral, las pocas vacaciones, pueden estar entre las distintas razones o todas juntas.

Las prioridades han cambiado, y aunque es un fenómeno americano, ha empezado a llegar a España a cuentagotas. Después de todo lo ocurrido, no tenemos ya el cuerpo para aguantar más riesgos.

Parece que el COVID esta controlado, pero ahora tenemos una guerra y una crisis energética en ciernes. Visto el panorama, no me extraña que mucha gente piense si vale la pena entregar la mayoría de sus horas a trabajos que les aburren y donde no pueden aportar lo mejor de sí mismos.  La rutina, las largas horas en la oficina, los cientos de reuniones inútiles, la falta de productividad, entre otros muchos motivos, hacen que te preguntes. ¿Habrá otra cosa para mí?

Claro que la hay, el problema es que en España pensamos que el trabajo es seguro y para siempre cuando no lo tenemos, y cambiar, cuesta mucho. El teletrabajo es una apuesta para aquellos que quieren trabajar a nivel global, pero con una mejor calidad de vida. Del mismo modo, emprenderpart time” ya es posible desde un ordenador. Nuevas maneras de generar nuevas fuentes de ingreso para priorizar tu vida y la de los tuyos.

Cesare Pavese hablo del “Oficio de la vida” como si después de las horas de trabajo nos quedara el trabajo de vivir la vida que nos queda. La vida no se tiene que ganar, porque la vida ya la tienes ganada.

La cuestión estriba en si queremos cambiar nuestra realidad o crear una nueva adaptada a nuestras prioridades.

Estados Unidos no es España a nivel laboral. Si bien en América la rotación es mayor, se habla de pleno empleo, también, o por ello, la cobertura es mucho menor. Asimismo, tienen una tolerancia al riesgo a emprender mucho mayor que en España, donde la seguridad del trabajo es lo más importante.

La pandemia ha demostrado que pocas cosas son seguras, pero mas lo son si están diversificadas. Muchos de los que renunciaron pusieron los huevos en distintos cestos, para que cuando vengan nuevos episodios apocalípticos estén un poco más preparados.

Empieza a llenar tus cestos.

Gracias #MarcoDiAngelis

A veces he tenido la sensación de vivir la vida a medias ????. De casa al trabajo, del trabajo a casa ????y así hasta que llegan las vacaciones o nos damos cuenta de que no podemos seguir así ????.

 

La ilustración de #EliaColombo puede parecer exagerada, pero si no somos conscientes de nuestra realidad, podemos tener la sensación de que somos llevados ????por el ritmo frenético de la vida moderna, en lugar de que seamos nosotros quienes la dirigimos.

 

????¿Hace cuánto que no ves a ese amigo al que siempre pospones la cita por que estás ocupado????? ¿Qué actividad querrías haber hecho hace tiempo ????que no haces porque estás demasiado ocupado?

 

????¿Qué pasaría si te dijeran que te queda 1 mes de vida ⚰️?

Ojalá que no, pero seguro que esa noticia te provocaría el “click” ⏏️ necesario en tu mente ????para cambiar.

 

Empecemos desde ya a exprimir ????la vida. Dedicamos demasiado tiempo ⏰ a distracciones ????y poco a cuidarnos y cuidar a los nuestros. Tu tiempo es limitado.

 

La mayoría de la gente sigue siendo la misma toda su vida porque tienen demasiado miedo ???? de cambiar su modo de actuar. Se resisten al cambio por la comodidad de lo ordinario y lo convencional.

 

????Pero las oportunidades de crecer y evolucionar están en todos nosotros. Empieza por leer un poco cada día, destina un poco de tiempo a hacer ejercicio????️‍♀️, pasea por la montaña ????, quedar con amigos…recárgate ????de vida, comienza ahora.

 

¿Te has sentido alguna vez a medio vivir?

Gracias @gebelia

Esta ilustración de #AlMargen nos ilustra muy bien la sociedad en la que vivimos.
Siempre recargados, siempre en movimiento y energía…que la fiesta no pare. Siempre dispuestos y conectados al trabajo para «ganarnos la vida».
Somos como el conejito de Duracell, que no puede parar. El día que inventen una batería humana, estamos muertos.
¿Cuántas veces has estado al límite en el trabajo, y aún así, hemos seguido pensando en que era importante? ¿Cuántas veces te despiertas o te vas a dormir conectado al móvil?
Es una auténtica locura. Ni siquiera en confinamiento podíamos dejar de estar enchufados. Parece mentira que no podamos parar.
La era digital, lejos de ayudar en este caso, nos ha conectado aún más una vez se acaba la jornada laboral o incluso el fin de semana. Los emails llegan a todas horas, y muchos se ven en la obligación de responder, pensando que es solo un pequeño esfuerzo añadido.
El teletrabajo, lejos de mejorar las cosas, está diluyendo la frontera entre las horas de trabajo y las personales al estar en casa.
Que sirva de reflexión para hacer una pausa de vez en cuando, para desconectar…tu yo interior y tu entorno te lo agradecerán.
Gracias @al_margen_insta
¿Quién no se ha encontrado alguna vez con un jefe tóxico ?
Yo tuve la suerte, y digo bien suerte , de tener una jefa directa que me tenía amargado.
Era muy perfeccionista, egocéntrica y solía abroncarme en reuniones cuando aquello que presentaba no estaba a su gusto…¡toda una joyita ! Lo pasé mal.
Pasaba estrés en el trabajo, angustia, dormía mal y tenía la sensación de todo lo que hacía nunca nada era suficiente, que no valía para ese trabajo.
Me controlaba a cada rato, con lo que sentía una presión constante.
El punto de inflexión llegó un día en una reunión de equipo en la que recibí una fuerte crítica delante de todos. Estuve a nada de “mandarla a Cuenca” en esa misma reunión, pero no lo hice.
Estuve dandole vueltas y empecé a pensar en buscar soluciones para tratar de superar esta situación.
Lo más fácil era pedir un traslado o directamente despedirme…pero no. Empecé a no juzgar, a no tomarme sus comentarios como ataques personales, sino como críticas constructivas y a cederle el protagonismo siempre que fuera posible. A ella, esto ultimo le encantaba.
Si esto te está pasando ahora, intenta practicar estos cambios:
  • No juzgues a tu jefe. Es muy posible que esté sometido a una presión de más arriba que ni te imaginas que le hace actuar así. Trata de ser empático.

 

  • Siempre que te haga una crítica, nunca te la tomes de manera personal, sino como oportunidad para mejorar. Si es muy egocéntrico, dale el protagonismo que busca, quédate en un segundo plano y solo da el paso si te lo pide.
Yo, desde ese momento, tuve una sensación de alivio muy grande. No iba a cambiar a mi “querida” jefa, pero sí usar herramientas para poder gestionarlo y evitar amargarme.
Ella acabó por pensar que éramos amigos …he dicho que tuve la suerte de haberla tenido, porque me sirvió para buscar herramientas, conocerme mejor y coger experiencia para el futuro.
Esta experiencia negativa y dolorosa me ayudó mucho en mi evolución como persona y profesional, por eso siempre estare agradecido al universo que me la hubieran puesto en el camino.
Nunca es tarde para hacer pequeños cambios que transformen tu realidad. Si tú no puedes busca ayuda, pero no huyas. Si huyes, es muy posible que te lleves el mismo problema a otra empresa, si te topas de nuevo con un jefe tóxico.
Trata de resolver el problema, porque te mereces que tu propia película  acabe como tu quieres.
Los hemos visto alguna vez, los hemos visto caer y levantarse de nuevo.
Siempre mirando al frente y yendo a muerte con sus ideas y sueños . Tengo la gran suerte de vivir y de aprender de un de esos emprendedores @los_40_y_tantos .
Yo siempre digo que son profesionales “premium” porque se arriesgan cuando los tiempos van en contra.
Se exponen como nadie en el “teatro” de la vida y de los negocios. Son objeto de comentarios y miradas, enjuiciados por lanzarse a por sus sueños con ideas nada ortodoxas para la mayoría.
En España , el deseo mayoritario de la población que trabaja es la estabilidad, y qué mayor estabilidad que ser funcionario…de ahí que cuando ven a un emprendedor lo primero que piensan es…”¡está loco! ¡Se la va a pegar!..¡por qué se complica la vida!
Necesitamos muchos más “locos” que no se conformen, que persigan su propio sueño, que se arriesguen y que no paren de idear.
Edisson, Servet, Da Vinci, Ford, Branson, Musk entre otros muchos, fueron criticados y tildados de locos por sus ideas rupturistas. Hoy, la sociedad les agradece que se hubieran arriesgar a pesar de ir contra corriente…¡Larga vida a los valientes!
No olvides que nunca es tarde para ser el protagonista de tu película y empezar a hacer el cambio.
Recuerdo aquella época en la que trabajaba 12, 14h o más  en el despacho muchos días seguidos…
Pensaba que tenía que «tirar del carro», que la empresa valoraba mucho mi esfuerzo y que era casi imprescindible.
Llegaba a tarde a casa, cansado, pensando que si me hubiera quedado en el despacho hubiera avanzado más.
Es como si fueras montado en una bicicleta y cada día necesitaras recorrer más distancia, de manera más rápida, pero cada vez te costara más esfuerzo y desgaste.
Crees que puedes asumir esa distancia cada dia, y cuando acaba la jornada estás esperando el dia siguiente para subirte de nuevo y recorrer más. Es una especie de adicción de la cual nos cuesta desengancharnos, pero que tiene consecuencias.
¿Pero esto vale la pena? Corremos el riesgo de que con tanto sacrificio, nuestra “bicicleta” se convierta en fija, en estática. Es decir que por mucho esfuerzo que hagamos en los pedales, la «bicicleta’ no avanza.
Mismo esfuerzo, cero avance.¿Tienes a veces esa misma sensación? Y así día, tras día, hasta que un día te dicen que te tienes que bajar de la «bicicleta» y, como has pedaleado tan duro ya no te quedan ganas de hacer nada más.
Reflexiona y prepárate para un cambio que te permita avanzar de nuevo y parar, cuando sea necesario para hacer otras cosas.
Recuerda que eres el protagonista de tu vida . Piensa en tus prioridades, relativiza y aprovecha tu tiempo. Diversifica en base a tus talentos. Si tu cambias, tu entorno cambia