¡Qué bien, ya están aquí las vacaciones!
Aquellos que las pueden disfrutar, tras un largo período de trabajo, se apresuran para empacar  y largarse lo antes posible hacia su retiro estival.
A pesar de la emoción, ya hay voces que anuncian un otoño de recesión y subida de impuestos  que harán de nuestra deseada libertad vacacional que se convierta en un mero suspiro .
No se si os pasa, pero cada vez más tengo sensación de que, como dijo Etienne de la Boétie, vivimos en una especie de falsa libertad.
En su día escribió que los hombres tienen la “libertad” de hacer lo que deben. El filósofo no entendía como tantos hombres podían aguantar a un tirano tantas veces.
Si bien el contexto actual es distinto, cada vez nos cuesta más entregar la confianza a nuestros dirigentes y lo hacemos porque “tenemos” que hacerlo para poder seguir viviendo o sobreviviendo.
Cada vez hay limitaciones y restricciones y un populismo creciente que nos guía hacia lo que está bien o mal, delegando así nuestra libertad de juicio. Nuestra libertad está en peligro.
Sólo nos queda no olvidarnos de alimentar nuestro espíritu crítico y practicar la libertad cuando nos llamen a votar.
Cuestiónate lo incuestionable, piensa en grande y persigue tus sueños.